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jueves, 15 de mayo de 2014

Guiso de conejo al Albariño


Estoy imaginando la cara que pondrá alguno al leer "guiso de conejo", pues mucha gente es reticente a comer este animal. Sin embargo, he de decir que, si no sois vegetarianos o veganos y preferís las carnes ligeras y con poca grasa como el pollo o el pavo, sencillamente lo tenéis que probar. El conejo es una carne fibrosa, baja en grasa, incluso más que el pollo, y con un sabor exquisito. Cocinado a fuego lento durante un tiempo prolongado, su carne queda muy tierna y sabrosa, con los matices que aportan los vegetales, el vino y las especias. Además, se trata de un plato económico. Esta es la receta de toda la vida de Mamá, no tiene grandes dificultades, sólo hay que ponerle cariño.

Tiempo de elaboración: 1 hora y 1/2

Dificultad: fácil

Necesitáis (2 raciones):
1 kg de conejo troceado
1 cebolla
1 puerro
1 zanahoria
3/4 vaso de vino albariño (o en su defecto, vino blanco para cocinar)
1/2 sobrecito de azafrán molido o 3-4 hebras enteras
2 dientes de ajo
Perejil
Pimienta negra
Tomillo
Romero
Aceite de oliva
Sal

Preparación:
1. Lo ideal es adobar unas horas antes (o el día anterior) el conejo con ajo y perejil. Para ello, se machaca el ajo con el perejil en un mortero y se reparte uniformemente por los trozos de carne. Lo dejaremos tapado en la nevera hasta el momento de cocinarlo.
2. En la olla que vayamos a utilizar ponemos un chorro de aceite cubriendo el fondo. Aseguráos antes de que todos los trozos de conejo caben en la olla bien extendidos. Ponemos a calentar el aceite.
3. Mientras, vamos picando la cebolla, el puerro y la zanahoria y los reservamos.
4. Cuando el aceite esté caliente, doramos bien los trozos de conejo por ambos lados. Nos ayudamos de un pincho de cocina para darles la vuelta.
5. Cuando la carne adquiera un tono ligeramente dorado, añadimos los vegetales cortados y les damos unas vueltas con una cuchara de madera para que se empapen del aceite.
6. Añadimos el vino blanco y agitando suavemente la olla para ayudar a que evapore el alcohol. Veréis que durante un minuto desprende bastante vapor, es el alcohol del vino.
7. Llenamos un vaso de agua templada y disolvemos en él azafrán, lo añadimos a la olla, esperamos a que hierva y a continuación, bajamos a fuego bajo-medio. Salpimentamos y añadimos una cucharadita de tomillo y otra de romero. Cerramos la tapa y dejamos que se haga lentamente durante una hora. De vez en cuando comprobamos como se va haciendo, le vamos dando la vuelta a los trocitos para que se hagan por igual y, si fuera necesario, añadimos algo más de agua. 

Podéis acompañarlo de una ensalada de pimientos morrones, que combinan a la perfección con el conejo, o con arroz basmati o unas patatas fritas. Ah! y no olvidéis el pan, que la salsa es para mojar… Bon appétit!

jueves, 1 de mayo de 2014

Pollo con salsa de fruta y curry



En esta receta os explicamos como hacer una salsa fresca con un ligero toque especiado para acompañar carnes blancas. En este caso la utilizamos como aderezo de unas albóndigas de pollo con arroz y la combinación resultó deliciosa. Otra posibilidad es freír unas pechugas cortadas en tiras no muy finas, y saltearlas con la salsa.
La combinación de los sabores frutales dulces y ácidos con el curry aportará a vuestras recetas un toque exótico, sin resultar muy fuerte. Pero si sois amantes de la cocina oriental podéis intensificar el sabor sustituyendo la leche con leche de coco. ¿Os animáis a probar?

Dificultad: Baja

Necesitáis: 
1-2 pechugas de pollo 
1/2 cebolla 
1/2  piña
1/2  manzana
Aceite de oliva (unas 3 cucharadas) 
1 cucharadita de curry en polvo (no picante) 
1/2 vaso de leche
Agua
Sal 

Cómo se hace: 

1. Salpimentar las pechugas y picar en dados la fruta.
2. Cortar la cebolla en brounoise y pocharla en el aceite a fuego lento, cuando esté transparente añadir la piña y la manzana y saltear a fuego medio 3-4 minutos. 
3. Condimentar con sal y curry y rehogar otros 2 minutos. 
Añadir la leche y agua hasta cubrir la fruta,  tapar y cocinar a fuego suave hasta que la fruta esté blanda, durante aproximadamente 30 minutos. Añadir un poco de agua si la salsa se reduce mucho. Corregir de sal. 
4. Triturar la salsa con una batidora y la colarla para que quede más fina. Ponerla de nuevo en una olla al fuego. Comprobar que está bien de sal y textura y añadir un agua si fuera necesario. 
5. Saltear en una sartén con poco aceite la pechuga cortada en tiras o lo que vayamos a acompañar con la salsa. 
6. Incorporar la carne a la olla con la salsa y dejar que se cocine durante 5-10 minutos. Resulta ideal si lo acompañamos con un arroz pilaf o "jazmín" aromático. 

martes, 11 de marzo de 2014

Lasaña de salmón


La receta que os traemos hoy proviene de la revista La cucina italiana, concretamente, de la edición especial de la pasada Navidad. Nos parece una receta buenísima para resolver una cena en poco tiempo y resulta deliciosa. Los ingredientes como el salmón y la pimineta rosa le dan ese toque gourmet con el que podemos sorprender a nuestros comensales. Como sugerencia, nosotros lo acompañamos con un vino fresco rosé. En este caso utilizamos robiola un queso fresco italialo que se combina a la perfección con el salmón. La receta original utilizaba solo salmón ahumado pero nosotros preferimos mezclarlo con salmón fresco para que resulte un sabor y textura más equilibradas.

Dificultad: Media

Necesitáis (para 8 personas) :
400 g de  pasta fresca para lasaña*
250 g de salmón ahumado
250 g de salmón fresco
500 g de robiola (es un queso fresco muy graso de pasta cruda, de color blanco y carece de corteza. Se elabora con leche de vaca 85% y de cabra y oveja 15%).
1/2 dl de leche 
50 g de parmesano 
50 g de pan rayado
50 g de mantequilla
25 g de mejorana
Sal
Pimienta rosa

*Si usas la pasta fresca hiérvela unos minutos antes de formar la lasaña. Si usas la pasta para lasaña ya lista te recomiendo que compres las de la sección de frigorífico, yo uso siempre las más finas (sfogliavelo), no es necesario hervirlas antes de hornearlas y dan un resultado estupendo.

Cómo se hace:
1. Lavar, deshojar y  triturar la mejorana. 
2. Ablandar  la robiola con la leche y  unir la mejorana.
3. Mezclar el salmón ahumado y el fresco (previamente privado de espinas y piel) y picar finamente. 
4. Engrasar un molde de horno. 
5. Colocar una capa de lasaña y cubrir con el  salmón y la crema de robiola. 
6. Continuar alternando capas hasta agotar los ingredientes. 
Acabar con una capa de lasaña.
7. Distribuir sobre la  superficie el parmesano, el pan rallado y la pimienta rosa. 
8. Hornear  a 200°C durante 25 minutos.

¡A disfrutar!

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Muslitos de pollo a la cerveza


Pocas recetas resultan tan fáciles y resultonas como el guiso de pollo a la cerveza. En esta receta se puede decir que "cada maestrillo tiene su librillo", así hay quien lo cocina con tomate, con zanahoria, sólo con cebolla o con pimiento. También hay variantes en cuanto al tipo de cerveza, rubia suave, o tostada y amarga para intensificar el sabor. Nosotros hemos optado por utilizar zanahoria y pimiento rojo. La zanahoria especialmente nos gusta porque su sabor ligeramente dulce contrarresta el amargor de la cerveza y le queda muy bien, también añadimos un poco de pimiento, pero podéis prescindir de él. En cuanto a la cerveza, os dejamos que elijáis vosotros. Para el acompañamiento podéis optar por unas patatas fritas o aún mejor, un arroz basmati.

Tiempo de elaboración: 50 minutos

Dificultad: facilísimo

Necesitáis (para 2 personas/4 muslitos):
4 muslos de pollo
1 zanahoria
1/2 cebolla grande o 1 pequeña
1/3 pimiento rojo
1 diente de ajo
Aceite de oliva virgen
1 lata o botellín de cerveza
Un poco de harina
Pimienta negra
Sal

Cómo se hace:
1. Limpiamos bien con agua los muslitos y cortamos los sobrantes de piel. No quitamos toda la piel, sino sólo la que esté más suelta. Escurrimos y secamos bien los muslitos, los salpimentamos al gusto y enharinamos ligeramente sacudiendo el exceso de harina.
2. En la olla en la que vayamos a prepararlos, ponemos un poco de aceite de oliva y los doramos bien por toda su superficie (cuidado que puede saltar, poned una tapa). Una vez dorados, los retiramos y reservamos.
3. En ese mismo aceite donde doramos el pollo, ponemos la cebolla cortada fina, un diente de ajo pelado y aplastado, el pimiento en tiras y la zanahoria en rodajas finas. Rehogamos durante unos 10 minutos a fuego suave hasta que veamos que la cebolla queda transparente y blanda.
4. Incorporamos los muslitos y añadimos la cerveza y medio vaso de agua, espolvoreamos con finas hierbas o un poco de perejil picado. Subimos el fuego inicialmente dejando la tapa abierta para que evapore el alcohol durante aproximadamente un minuto, después lo dejamos medio tapado y a fuego medio-bajo haciéndose lentamente durante unos 40 minutos. Si vemos que nos queda seco vamos añadiendo un poco más de agua. No os olvidéis comprobar el punto de sal y corregir si fuese necesario.

Este plato está aún más rico al día siguiente. Lo podéis llevar perfectamente en el tupper al trabajo, pero en ese caso yo optaría por pechugas cortadas en dados, que son menos engorrosas para comer en la oficina. ¡Bon appétit!

viernes, 19 de julio de 2013

Fideos chinos con pollo marinado y setas


La gastronomía China es una de las más ricas del mundo y está reconocida como una de las más valoradas también por su variedad y elaboración. Esto se debe en parte a que cultura gastronómica de China proviene de una tradición milenaria y está íntimamente relacionada con la cultura, la sociedad, la filosofía y la medicina (muchas hierbas, especias, salsas y aromas eran empleados como remedios contra enfermedades antes de ser empleados en la cocina). Esta tradición tan antigua ha proporcionado un conocimiento que se refleja en una cocina que busca el equilibro y la armonía.

Aquí resulta difícil a veces conseguir los ingredientes necesarios para realizar algunas recetas, sin embargo ya es posible encontrar tiendas de alimentación chinas en muchas ciudades. Nosotros visitamos una en Oporto la semana pasada y realizamos un plato sencillísimo pero que resultó muy sabroso y además es muy sano. Lo más difícil fue elegir un tipo de noodle (¡qué variedad!). Este es nuestro primer intento de cocinar fideos chinos y la receta proviene del libro Perfect chinese, una selección de 100 recetas sencillas de la cocina tradicional china, que compramos en Ithaca y que decidimos por fin sacar de la estantería. Esperamos que os guste y que lo pongáis en práctica. 胃口好

Dificultad: baja

Tiempo de elaboración: 40 minutos + marinado del pollo

Necesitáis (2 personas):
1 pechuga de pollo
Setas tipo oyster (Pleurotus ostreatus) frescas o en conserva
Fideos chinos de trigo al huevo
1/2 pimiento rojo
1/2 pimiento verde
1/2 cebolla
Semillas de sésamo tostadas
Aceite vegetal
Sal
Para el marinado
1 cucharada de salsa de soja oscura
1 cucharada de vino de arroz Shaoxing
1/2 cucharada de azúcar
1/2 cucharada de pimienta blanca
Perejil picado al gusto

Cómo se hace:
1. Cortamos el pollo en tiras o trocitos pequeños. En un recipiente mezclamos los ingredientes del marinado, los vertemos sobre el pollo, tapamos con un film y lo dejamos reposar al menos una hora en la nevera.
2. Ponemos a cocer los fideos en agua el tiempo que indique en el envase. Una vez cocinados, los escurrimos bien y reservamos.
3. Ponemos un poco de aceite en una sartén  o wok y añadimos la cebolla cortada en trocitos pequeños, dejamos pochar la cebolla a fuego medio hasta que quede transparente. A continuación añadimos el pollo y dejamos que se haga lentamente en la sartén. Cuando el pollo esté casi listo, incorporamos las setas y por último, los pimientos cortados en trocitos pequeños y espolvoreamos con las semillas de sésamo.  Seguimos sofriendo unos minutos hasta que el pimiento quede algo cocinado pero aún crujiente.
4. Añadimos los fideos a la sartén o wok salteándolos con el resto de los ingredientes y servimos bien caliente y aderezado con semillas de sésamo.

sábado, 8 de junio de 2013

Lomitos de cerdo en salsa de cava y mostaza


Llevamos unas semanas de menos actividad en UTA. Viajes, proyectos, exámenes finales y otros compromisos nos mantenido ocupadas, pero ya estamos de vuelta con más recetas fáciles y sobre todo rápidas, para los que como nosotras, estéis en plena actividad estos días. Esta receta se prepara en 25 minutos y es una alternativa a freír los filetitos de lomo de cerdo. Se me ocurrió buscando algo de inspiración en la red y aprovechando los ingredientes que ya tenía en casa. El cava lo podéis sustituír por vino blanco, y la mostaza si no la tenéis os recomiendo que os hagáis con ella. Se trata de mostaza de Dijon de la casa Maille "a la antigua", y pienso hacer más recetas con ella porque es una auténtica delicia, tiene un sabor muy delicado y especial, un poco agridulce. ¡Vamos a ello!

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 25 minutos

Necesitáis (2 personas):
4 filetes de lomo de cerdo
1 cucharada de harina
1 diente de ajo
1/2 cebolla
Un trocito de puerro
1 zanahoria
1 vaso de cava
1 cucharadita de mostaza en grano
1 cucharadita de miel
Aceite de oliva virgen
Hierbas provenzales
Pimienta
Sal

Cómo se hace:
1. En una olla ponemos un chorro de aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el puerro cortados finos, y la zanahoria en rodajas muy finas. Mientras, salpimentamos los lomitos, los adobamos con el ajo picado y los enharinamos ligeramente por cada lado.
2. Cuando esté transparente la cebolla añadimos un vaso pequeño de cava y removemos un poco para que se evapore el alcohol.  Incorporamos los lomitos, añadimos algo menos de medio vaso de agua, subimos el fuego y cuando empiece a hervir lo bajamos.
3. Añadimos una cucharadita de miel y una cucharadita de mostaza y las disolvemos en la salsa. Dejamos que se vaya haciendo a fuego lento durante 20 minutos, dándole una vuelta a los filetes de vez en cuando para que se hagan bien. Cuando esté casi apunto rectificar de sal y espolvorear con hierbas provenzales al gusto.

Nosotras lo servimos con un poco de arroz basmati como acompañamiento. Si preferís patatas podéis freírlas cortadas en cuadraditos y antes de que estén hechas añadirlas a la salsa para que se terminen de hacer en ella, quedarán muy ricas. Y en cuanto al cava...pues sera perfecto para acompañar  un postre, por ejemplo con fresas ahora que están en temporada. ¿Qué me decís de esta Tarta Pavlova que nos trae esta semana Brunoise Cocina?.

miércoles, 29 de mayo de 2013

"Orecchiette" con pesto y gambas


Hoy os traemos un plato sabroso y fresco ahora que se acerca el verano, se trata de pasta con salsa de pesto y gambas. Por cierto, si tenéis un pequeño espacio en vuestra casa como un balcón o una terraza, os recomendamos que creéis vuestro propio huerto de hierbas aromáticas, así tendréis a vuestra disposición las especias para enriquecer vuestros guisos, hacer infusiones, cocktails o decorar postres: albahaca, perejil, tomillo, menta y salvia son algunos ejemplos de aromáticas disponibles en el mercado.  El cuidado de las hierbas es muy sencillo en general: es aconsejable regarlas por la mañana temprano o bien a la tarde a la caída del sol, necesitan mucha luz pero no sol directo, pueden estar en el balcón cuando el tiempo es apacible y si están abrigadas del viento. ¡Vamos con la receta!

Necesitáis (para 4 personas) :
400 g de orecchiette (o otro tipo de pasta a vuestra elección)
300 g de gambas frescas
2 cucharadas de pesto
3 cucharadas de aceite
1 chalota
Pimienta y sal

Para el pesto (para 4 personas)
50 g de albahaca fresca
15 g de piñones
30 g de queso parmesano
6 cucharadas de aceite de oliva virgen
Ajo
Sal

Elaboración pesto :
El pesto como su nombre indica se realiza "pestando" los ingredientes, así que la preparación tradicional consiste en machacar los ingredientes en un mortero. Si preferís ahorrar tiempo y tenéis la suerte de disponer de un robot de cocina, como es mi caso, lo podéis utilizar y lo tendréis listo en un momento. Ponemos en el mortero o en nuestro robot: las hojas de albahaca lavadas, los piñones ligeramente tostados en una sartén, el aceite (6 cucharadas), una pizca de sal grueso, el queso parmesano (se puede sustituír con un manchego curado) y el ajo. Mezclar bien hasta obtener una pasta fina, si el ajo no se ha triturado completamente lo eliminamos.

Elaboración:
1. Cocer la pasta en abundante agua salada siguiendo el tiempo de cocción especificado por el fabricante.
2. Mientras se cuece la pasta dorar en una sartén, con 3 cucharadas de aceite, la chalota cortada muy fina.
3. Añadir las colas de las gambas peladas, salpimentar y cocinar durante unos minutos.
4. Escurrir la pasta al dente reservando 2 o 3 cucharadas del agua de cocción.
5. Saltear la pasta en la sartén con las gambas añadiendo el agua de cocción que hemos reservado y mezclar bien a fuego fuerte.
6. Retirar la olla del fuego y añadir el pesto. El pesto nunca se cocina al fuego, sino que se añade al final para que el plato conserve su frescura.

¡A disfrutar!

sábado, 11 de mayo de 2013

Ragú alla bolognese (receta italiana de la salsa boloñesa)


El ragú es una preparación típica de la cocina italiana que consiste en dejar cocer carnes (carnes rojas, aves o pescados) en sus propios jugos y durante un tiempo prolongado, a baja temperatura. El resultado final es una salsa aderezada con una guarnición aromática elaborada a base de de un sofrito de ingredientes vegetales troceados muy finos antes de la incorporación de la carne.

En la cocina italiana es un plato muy común. En España tenemos variantes como los estofados, en los que la carne se trocea más grande, en lugar de estar picada, como es el caso de esta receta italiana. El ragú bolognese según algunas fuentes, se caracteriza por emplear carne de cerdo en su elaboración, mientras que el ragú napoletano se hace con carne de ternera, que es la que hemos optado en utilizar aquí, pero aún así le hemos llamado "alla bolognesa" porque es como se suele conocer esta receta en España. El único truco para que quede muy muy rica es hacerla a fuego lento.

Ingredientes (2 comensales):

200 g de pasta alargada
200-250 g de carne picada de ternera (mejor si es picada al momento)
1 zanahoria
1 cebolla
2 tallos de apio
Salsa de tomate (mejor si es natural)
Un chorro de vino blanco
Albahaca y mejorana (opcional)
Pimienta (opcional)
Aceite de oliva virgen
Sal

Cómo se hace:

1. Picar fino todas las verduras y sofreírlas en una cazuela con un chorrito de aceite a fuego medio.
2. Pasados unos diez minutos, incorporar la carne y dorarla desmenuzándola con una cuchara de madera. Añadir sal, un poco de pimienta y hierbas aromáticas al gusto. Por último, añadir un chorrito de vino y dar unas vueltas para que se evapore el alcohol.
3. Añadir la salsa de tomate, bajar el fuego y dejar que se haga lentamente durante aproximadamente una hora y media, dándole una vuelta de vez en cuando. Veréis que la salsa de tomate burbujea ligeramente y se va concentrando.
4. Una vez cocinada la salsa, corregimos de sal si es necesario y cocemos la pasta al dente. Servimos la pasta bien escurrida con la salsa boloñesa y un poco de queso parmesano rallado.

miércoles, 17 de abril de 2013

Hamburguesas "Porto e Serra"


¡Buenos días amigos y amigas cocineras! Hoy traemos una receta que sabemos que os encantará, y es que ¿a quien no le apetece una sabrosa hamburguesa?. Ya sabéis la polémica que ha habido últimamente con las hamburguesas preparadas, así que si no queréis que os den "caballo por ternera", os recomendamos que las hagáis en casa. Son fáciles, están riquísimas y son más sanas, porque podéis elegir la pieza de carne que queréis que os piquen en la carnicería.

Os presentamos una versión acompañada de salsa "porto e serra"  inspirada en uno de nuestros restaurantes favoritos en Oporto, el BUGO Art Burguers. En el BUGO las hamburguesas se sirven sin pan, con diferentes salsas  (molhos) y acompañamientos a elegir, todas deliciosas. El molho 'porto e serra' lleva queijo da serra amanteigado y cebolla confitada al vino de Oporto, y es lo que hemos intentado recrear, esperamos que os guste.

Necesitáis (para 2 personas):
300 g de carne picada de ternera (mejor picada en el momento)
1 cebolla grande
2 dientes de ajo
1 huevo
2 cucharas soperas de copos de avena
2 cucharas soperas de pan rallado
1 cuchara sopera de semillas de sésamo
Perejil
Orégano
Pimienta negra o mezcla
1 cucharadita de azúcar
Queijo da serra amanteigado o cualquier otro tipo de queso que os guste (gruyére, emmental...)
Un chorrito de vino de Oporto (u otro vino dulce)
Aceite de oliva virgen
Sal

Cómo se hacen:
1. Picamos fino la cebolla y el ajo y los sofreímos con un poco de aceite de oliva en la sartén, a fuego medio, hasta que la cebolla quede transparente.
2. Preparamos la carne en un bol, mezclándola con la cebolla y el ajo previamente sofritos, los copos de avena, el pan rallado y el sésamo. Añadimos el huevo sin batir, sal, pimienta y especias al gusto. Lo mezclamos todo muy bien.
3. En una sartén ponemos unas gotas de aceite de oliva y añadimos la otra media cebolla, en este caso, cortada en juliana. Dejamos que se poche a fuego medio unos 10 minutos. Añadimos un chorrito de vino de Oporto y una cucharadita de azúcar. Damos unas vueltas dejando que se evapore el alcohol y dejamos a fuego medio-bajo que se vaya reduciendo el líquido hasta que quede caramelizada. Reservamos.
4. Con la mezcla de la carne formamos cuatro bolas y las aplastamos hasta que obtengamos el grosor que nos guste para nuestras hamburguesas. Esta cantidad nos llegará para dos hamburguesas pequeñas por persona.
5. En una plancha o sartén ponemos un poco de aceite y freímos las hamburguesas. Primero dejamos que se hagan bien por un lado a fuego medio para que no se quemen y se hagan bien por dentro. Cuando estén bien hechas por un lado, les damos la vuelta y sobre ellas ponemos un poco de queso (en láminas muy finas o rallado grueso para facilitar que se derrita), y un poco de cebolla caramelizada.
6. Sacamos las hamburguesas con cuidado una vez hechas y las servimos acompañadas de patatas o arroz y un poco de ensalada.

¡Buen fin de semana!

jueves, 21 de marzo de 2013

Blinis rellenos de carne (блины)

Receta: Tatiana Polunina

La receta que traemos hoy es muy especial, se trata de los blinis (en ruso: блины), una masa realizada con huevo y harina, tradicional de la cocina eslava (rusa, ucraniana, bielorrusa y polaca). Los blinis se pueden acompañar de carne o pescado, son muy típicos por ejemplo, acompañados de salmón ahumado o caviar, también de carne con arroz u otros ingredientes. La forma de estas deliciosas tortitas varía también según la región y el acompañamiento, pudiendo ser finos y grandes, o esponjosos y más pequeños.

Esta receta se la debemos a nuestra querida amiga Tatiana, que en su última visita a Oporto nos deleitó con una cena inspirada en platos típicos de la cocina rusa, entre los que se encuentran los blinis que hacía tiempo que tenía la ilusión de probar. La primera vez que oí hablar de ellos fue, como no, en la película de Woody Allen 'Delitos y Faltas', y después en 'Match Point' cuando en el restaurante de Londres piden 'blinis con caviar'. De momento en Oporto no he descubierto ningún restaurante ruso, y a no ser que tengáis la oportunidad de visitar Rusia, o viváis en Londres o Nueva York, los tendréis que hacer en casa. Para ello aquí está la receta basada en los que probamos aquel día, rellenos de carne de ternera picada con setas. Estaban deliciosos, спасибо Tatiana!

Necesitáis (3-4 personas):
2-3 huevos
1 taza de harina
1 taza de leche
1 taza de agua con gas
1 cucharadita de azúcar
1-2 cucharadas de aceite (nosotros utilizamos aceite de oliva)
1 sobre de levadura de repostería
Sal
Nuestro relleno
200 g de carne picada (utilizamos carne de ternera con poca grasa y picada al momento).
1 cebolla
50 g de setas
Pimienta
Sal

Cómo se hacen:
1. Batir bien los huevos y reservar.
2. En un bol, poner la leche y la harina y mezclar cuidadosamente. Añadir el agua con gas, el aceite, el azúcar y una pizca de sal. Mezclar todos los ingredientes.
3. Añadir los huevos a la mezcla anterior y terminar de mezclar todo. El resultado debe ser una mezcla líquida, no pastosa. Esto dependerá un poco del tipo de harina, por lo que si nos queda espesa podemos añadir un poco de leche y agua.
4. En una sartén caliente ir poniendo un poco de la mezcla líquida ayudándonos con un cucharón, extendiéndolo bien por el fondo mediante movimientos circulares. Cuando veamos que los bordes se despegan ligeramente y se solidifica, le damos la vuelta con cuidado y lo dejamos unos segundos para que se dore por ambas caras. Vigilar que no se nos quemen. Ir colocando en un plato o fuente y preparar el relleno.
5. En este caso se trata de blinis salados rellenos de carne, por lo que preparamos un sofrito en la sartén con un chorrito de aceite de oliva, pochamos la cebolla, luego añadimos la carne y la doramos bien. Por último añadimos las setas troceadas y salpimentamos la mezcla. Dejamos que se haga bien durante unos 15-20 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera.
6. Hacemos "paquetitos" con los blinis rellenándolos con la carne y los "sellamos en la sartén". Servimos bien calientes.

приятного аппетита!

viernes, 15 de marzo de 2013

Potaje de garbanzos


Faltan dos semanas para la llegada de la primavera y el tiempo no da tregua, viento, lluvia y granizo y frío siguen recordándonos que aún estamos en invierno. En UTA hemos decidido combatir las bajas temperaturas con un delicioso potaje casero. Os aseguramos que no sólo entraréis en calor, sino que veréis la vida de forma más positiva ;).

Tiempo de elaboración: 2 horas (sin contar con tiempo de remojo de garbanzos)

Dificultad: fácil

Necesitáis (4 raciones):
300 g de garbanzos (preferentemente garbanzos secos, los envasados llevan aditivos y no el sabor no es igual, nosotros empleamos unos de león pequeños y que vienen en saquito de tela).
3 patatas medianas
1 chorizo
1/2 pimiento rojo
1/2 zanahoria grande
1/2 cebolla
2 dientes de ajo
Pimentón dulce de La Vera
Comino
Hierbas provenzales
Pimienta molida negra o mezcla 3/5 bayas
Aceite de oliva virgen
Sal

Cómo se hace:
1. La noche anterior ponemos en remojo los garbanzos con un puñado de sal y los dejamos hasta el día siguiente. De esta forma se hidratarán y ablandarán previamente a la cocción. Pasado ese tiempo, los escurrimos y reservamos hasta el momento de utilizarlos en la preparación de nuestro potaje.
2. En una cazuela lo suficientemente grande ponemos una fina capa de aceite. Cortamos la cebolla en trocitos finos y la sofreímos en el aceite a fuego medio. A los pocos minutos añadimos el ajo, el pimiento, la zanahoria cortada también en trozos pequeños. Sofreímos todo el conjunto unos 5 minutos removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera y por último, incorporamos el chorizo cortado en rodajas gruesas. Sofreímos 5 minutos más.
3. Incorporamos a la cazuela los garbanzos y la patata cortada en cuarterones, añadimos bastante agua (que quede unos dos dedos cubriendo por encima los ingredientes). Ponemos una cucharadita de pimentón, un poco de comino al gusto, hierbas provenzales, un toque de pimienta molida y corregimos de sal. Cocemos todo el conjunto durante una hora y media a dos horas, primero a fuego fuerte, y luego bajamos a fuego bajo-medio dejando que hierba medio tapado durante ese tiempo. De vez en cuando vamos removiendo con la cuchara. Si se queda muy espeso añadimos poco a poco agua para que nos quede la salsa gordita pero no seca en exceso. Por cierto, este plato está aún más rico calentado al día siguiente.

Consejos: para hacer este plato vegetariano basta con sustituir el chorizo por algún otro ingrediente. Las espinacas o las acelgas por ejemplo, le van genial. Aquellos a los que las legumbres os dificulten la digestión, el comino ayudará a contrarrestarlo, así como una infusión digestiva de hinojo, anís o canela.

martes, 12 de marzo de 2013

Salmón marinado a la plancha


Hoy traemos una receta sana y fácil para los amantes de este sabroso pescado azul. El salmón es un pescado muy rico en proteínas y grasas Omega-3, por eso se recomienda su consumo en casos de colesterol alto y para controlar la tensión. La mayoría de los salmones que podemos encontrar hoy en la pescadería proceden de acuicultura. Esto es debido a que, aunque los salmones pasan la mayor parte de su vida en el mar, realizan migraciones a aguas dulces para reproducirse en los tramos altos de los ríos, donde la corriente es rápida, las aguas son limpias y frías y los fondos de arenas y gravas. La contaminación y las alteraciones de los cauces han provocado que sólo unos pocos ríos en Galicia y la costa Cantábrica reciban salmones de forma natural. El consumo de salmón de acuicultura, aunque tiene otras consideraciones ambientales, se considera aceptable desde ese punto de vista, y en cuanto al sabor, está muy rico. Os proponemos un sencillo marinado para destacar más su sabor, esperamos que os guste.

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 45 minutos (sin contar tiempo de marinado)

Necesitas (2 personas):
2 postas o lomos de salmón fresco
Aceite de oliva virgen
Sal
Para el marinado:
50 ml de Oporto (también se puede utilizar coñac)
1 cucharada de zumo de limón (o naranja, que le dará un toque más afrutado)
1 cucharadita de ralladura de limón (o de naranja)
1 cucharadita de pimentón dulce
1 pizca de eneldo
1 guindilla (opcional)
Pimienta negra
Para la guarnición:
2 patatas medianas
1/4 cebolla grande
1/4 puerro
1/3 pimiento rojo

Cómo se hace:
1. Previamente preparamos las postas de salmón colocándolas en un plato o bandeja con unas arenas de sal. Recomendamos usar sal gruesa de cocina. Las dejamos así un tiempo antes para que la sal penetre bien, ya que quedará más sabroso.
2. Para preparar el marinado, en un bol ponemos el vino de Oporto, el zumo de limón (o naranja) y la ralladura, el pimentón, el eneldo y la pimienta negra. Mezclamos bien la los ingredientes anteriores y vertemos esta mezcla sobre el salmón repartiéndola bien. Tapamos con un film y dejamos reposar unas horas en la nevera.
3. Una vez transcurrido el tiempo de marinado, empezamos a preparar las patatas. En una sartén ponemos bastante aceite. Cortamos la cebolla, el puerro y el pimiento en juliana y los añadimos a la sartén, le damos unas vueltas para que se empape bien de aceite y ponemos al fuego, cuando empiece a freír, lo bajamos al medio y dejamos que se pochen las verduras lentamente durante unos 10 minutos.
4. Cuando la cebolla esté transparente, incorporamos las patatas cortadas en lonchas finas de unos 3-4 milímetros (como si fuera para tortilla). Subimos un poco el fuego, si es necesario, y freímos las patatas dándoles vueltas para que no se quemen ni se peguen.
5. A los 10-15 minutos cuando veamos que las patatas están blanditas, las sacamos junto con los vegetales escurriendo el aceite, y las vamos poniendo en una cazuelita o recipiente adecuado para asar, y las introducimos en el horno precalentado a 180 grados, donde las dejaremos 10 minutos más.
6. Mientras las patatas terminan de cocinarse, ponemos a calentar la plancha o sartén con una fina capa de aceite, cuando esté bien caliente ponemos el salmón escurrido de la salsa del marinado. A los 4 minutos aproximadamente le damos la vuelta y lo hacemos por el otro lado. Aquí debéis ir comprobando que quede bien hecho, pero sin quemarse, debe quedar bien doradito.
7. Cuando veáis que el salmón está casi a punto, encendéis el grill del horno para que se doren las patatas (¡con uno o dos minutos basta!).
8. Sacáis las postas de salmón a la plancha con cuidado y las emplatáis, acompañando cada trozo con unas patatas a lo pobre.

Nota: para hacer este plato menos calórico aún, podéis cocer las patatas o preparar un poco de arroz o una ensalada como acompañamiento.

sábado, 9 de marzo de 2013

Rape en salsa verde


Se conoce con el nombre de Rape a varias especies de pescados pertenecientes a la familia de los Lófidos, orden Loliformes. El Rape común o blanco es la especie más conocida y se pesca en toda la costa atlántica Europea. En Galicia también se le conoce con el nombre de Peixe sapo, debido a su aspecto ancho y aplanado, sin escamas, con una cabeza que ocupa la mitad del cuerpo y una boca muy ancha y situada en la parte superior del cuerpo, al igual que los ojos. El Rape habita el fondo del océano, por donde se arrastra moviendo sus aletas pectorales en busca de pequeños crustáceos y peces que comer.

Es un pescado blanco, bajo en grasa, adecuado para dietas bajas en calorías y con un sabor delicado y muy apreciado. Debido a su textura y a que carece de espinas, las posibilidades para cocinarlo son muy variadas. Hoy os traemos una receta que nos ha parecido exquisita y hemos optado por una versión sencilla y baja en calorías. Otras variantes de esta receta incluyen almejas, langostinos, huevo y otros ingredientes, pero esta versión que os proponemos está tan rica que no le hace falta nada más, sólo tiene una "pega", querréis mojar pan...

Dificultad: media

Tiempo de preparación: 45 minutos

Necesitáis (para 2 personas):
4 trozos pequeños, o 2 si son más grandes, de rape (pedid en la pescadería que os lo corten para cocer).
4 patatas pequeñas o medianas
6 espárragos trigueros frescos
Guisantes
1/2 cebolla (opcional: 1/4 cebolla y 1/4 puerro)
2 dientes de ajo
Un manojo de perejil fresco
Aceite de oliva virgen
Vino blanco (recomendamos utilizar Alvariño)
Una cucharada sopera de harina
Un poco de pimienta o cayena (opcional)
Sal

Cómo se hace:
1. Preparar el pescado dejándolo un tiempo antes en un plato o bandeja con unos granos gorditos de sal por ambos lados, así cogerá bien el punto de sal y estará más sabroso.
2. Poner a hervir agua con un poco de sal en una olla para cocer las patatas enteras y peladas (las patatas necesitarán aproximadamente 30 minutos de cocción). En otra cazuela de tamaño adecuado para que quepan todos los trozos de pescado, poner un buen chorro de aceite (que cubra bien el fondo).
3. Cortar la cebolla en trocitos pequeños y echarla en la cazuela dándole unas vueltas con una cuchara de madera para que se empape bien del aceite. En cuanto empiecen a cocer las patatas, poner a calentar el aceite, primero a fuego fuerte, y en cuanto empiece a freír, bajarlo al medio, dejando que la cebolla se vaya pochando lentamente. 
4. Mientras sofreímos la cebolla, cortamos los dientes de ajo en trocitos finos y el perejil también lo más fino que podamos con tijera o cuchillo. Necesitaremos tener un buen puñado de perejil, ya que es la esencia de este plato.
5. Cuando la cebolla empiece a estar transparente y blanda, incorporáis los ajos cortados también en trocitos finos y una cayena. Bajar el fuego si es necesario para evitar que se quemen los ajos. Cuando estos adquieran un tono dorado, incorporamos el perejil (reservamos un poco para espolvorear al final).
6. Removemos durante un par de minutos con una cuchara de madera, siempre a fuego medio-bajo para que la salsa se haga lentamente. Podéis retirar la cayena ya que sólo queremos un ligero toque, no queremos que quede picante. Añadimos una cucharada rasa de harina, removemos para que vaya adquiriendo un tono dorado y vertemos algo más de medio vaso de vino blanco. Seguimos removiendo y dejamos unos minutos para que se evapore el alcohol.
7. Cuando hayan pasado unos 15 minutos desde que comenzamos a preparar la salsa, incorporamos el pescado, colocando delicadamente los trozos en el fondo de la cazuela y añadimos medio vaso de agua, subimos el fuego si es necesario y dejamos que se vaya haciendo el pescado con la cazuela medio tapada. Aquí debéis ir vigilando que la salsa no se seque en exceso, si veis que espesa mucho, añadid un poquito de agua. Mantener el fuego al medio y remover de vez en cuando para que no se pegue el pescado. Cuando lleve 8 minutos, darle la vuelta a los trozos de rape para que se hagan unos 7 minutos más por el otro lado (veréis que se pone totalmente blanco). Opcionalmente podéis añadir un toque de pimienta molida.
8. Cuando falten 5 minutos para que las patatas y el pescado estén hechos, ponéis a cocer el manojo de espárragos y un puñadito de guisantes, en la misma olla de las patatas o en una cazuelita aparte.

A los 30 minutos las patatas estarán cocidas y el pescado estará perfecto a los 10-15 minutos. Es el momento de servirlo. Para ello, en una fuente con cierta profundidad colocar las patatas enteras o cortadas a la mitad y sobre ellas o en el centro, los trozos de rape coronados por los espárragos y guisantes. Por último rociamos todo generosamente con la salsa bien caliente.

Consejos: recomendamos acompañar este plato del mismo vino Alvariño que hemos utilizado para cocinarlo y como no, de un buen pan gallego, si tenéis la posibilidad. También podéis realizar esta misma receta con otros pescados blancos como la merluza.

jueves, 7 de marzo de 2013

Calabacines rellenos


¡Hola amigos de UTA! ¿Cómo vais con la semana? Como sabemos lo ocupados que estáis todos, hoy os traemos una receta sencillísima, rica y sana. Se trata de otro de nuestros vegetales preferidos en versión rellena al horno. Esperamos que lo pongáis en práctica. Por cierto, aquellos que intentéis alguna de nuestras recetas y queráis compartir con nosotras el resultado, no dudéis en enviarnos la foto, ya que iremos reuniéndolas todas para publicarlas en una sección dedicada a nuestros lectores en la que además sortearemos algo... ¡Ahí va la receta!

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 1/2 hora

Necesitáis (para 2 personas):
1 calabacín bastante grande
1/2 cebolla (o 1/4 cebolla y 1/4 puerro)
1/2 tomate maduro
Jamón cortado en taquitos (también sirve la panceta)
Queso parmesano u otro tipo que os guste para gratinar (como Gruyére o Emmental)
Aceite de oliva virgen
Hierbas provenzales
Pimienta negra
Sal

Cómo se hace:
1. Poner a hervir una cazuela con agua y un puñado de sal. Cuando rompa a hervir, introducir el calabacín previamente lavado y cortados los dos extremos. Dejar que se cueza durante 10 minutos y una vez pasado el tiempo sacarlo, cortar a la mitad y dejar que enfríe un poco.
2. Con ayuda de una cuchara o un cuchillo manejable, ir sacando a trozos el interior del calabacín, dejando entera la parte externa con aproximadamente medio centímetro de  grosor. Deben quedar como unas "carcasas" vacías que luego rellenaremos.
3. En una sartén ponemos un chorrito de aceite de oliva y rehogamos la cebolla y el puerro a fuego medio hasta que quede transparente y blanda. A continuación incorporamos los taquitos de jamón o panceta y los doramos. Por último, cortamos en daditos el tomate sin piel y los trozos del interior del calabacín y lo incorporamos a la sartén. Sofreímos todo el conjunto unos 2 minutos.
4. Colocamos las dos mitadas vacías de calabacín en una bandeja de horno o recipiente para asar y las rellenamos con el sofrito. Espolvoreamos con unas hierbas provenzales, un poco de pimienta y queso rallado al gusto.
5. Introducimos los calabacines en el horno precalentado a 180 grados y dejamos te terminen de hacerse durante 10 minutos. Al final, subimos algo la temperatura y gratinamos un par de minutos más. Recomendamos acompañarlos de un arroz basmati o un poco de cous cous.

Listo, ya veis qué fácil. Qué lo disfrutéis. Nos vemos pronto con nuevas y exóticas recetas.

Nota: esta receta se puede hacer totalmente vegetariana y más baja en calorías, sustituyendo el jamón por trocitos de pimiento rojo, por ejemplo, quedará también muy rico.

martes, 19 de febrero de 2013

Revuelto de bacalao a la portuguesa


Queridos amigos de UTA, hoy os traemos una nueva receta de la cocina tradicional portuguesa. Se trata de un revuelto de bacalao, pero que además de huevo, lleva patatas paja y aceitunas y va aderezado con perejil. Está riquísimo y es muy fácil de preparar.

A esta receta en Portugal se la conoce con el nombre de Bacalhau à Brás, en honor al apellido de su creador. En algunos menús lo vemos escrito como Bráz, con zeta, debido a que esta era la forma en que el inventor de esta receta escribía su apellido. La receta es original de Lisboa, donde este es uno de los platos más populares también entre los turistas que visitan la ciudad. ¡Vamos allá!

Necesitas (para 4 personas):
2 lomos de bacalao (en esta ocasión utilizamos bacalao congelado y desalado, ya que es más práctico).
2 patatas grandes
1 lata o bote pequeño de aceitunas negras (sin hueso o enteras deshuesadas).
1 manojo de perejil fresco
3 huevos
3 dientes de ajo grandes
1 cebolla grande
Aceite de oliva virgen
Pimienta
Sal

Cómo se hace:
1. En primer lugar es bueno tener preparadas previamente las "patatas paja". Para esto cortamos las patatas en tiras finas (existe un aparato especial para conseguir este corte, pero si no se tiene se puede lograr a mano con un buen cuchillo, o con el calibre intermedio de un rayador de cocina).
2. Ahora, a estas patatas debe quitárseles el almidón para evitar que se peguen al freírlas. Si no tienen mucho, llega con lavarlas bien en un escurridor, debajo del grifo, hasta que el agua salga limpia. Si esto no fuera suficiente se pueden dejar en un bol con agua fría en la nevera durante 5-10 horas.
3. Cuando estén listas las patatas se fríen, añadiéndolas a la sartén poco a poco, para evitar que el aceite se enfríe, y se remueve de vez en cuando. Una vez fritas, se sacan, se escurre bien el aceite y se reservan en un bol. Se añade la sal en caliente.
4. Cocemos el bacalao en agua durante 10 minutos, lo retiramos y lo dejamos enfriar. Retiramos las espinas y la piel cuidadosamente para que quede bien limpio y lo desmigajamos ayudándonos con un tenedor o dos o un cuchillo y un tenedor.
5. Ponemos una buena capa de aceite de oliva en una olla, más o menos medio dedo de profundidad. Picamos fino el ajo, cortamos la cebolla en "medias lunas" y los añadimos a la olla. Los dejamos en el aceite un tiempo antes de calentarlo, lo que evitará que se tuesten de más.
6. Mientras dejamos pasar ese tiempo batimos el huevo. Para ello, separamos las claras de las yemas. Se baten las claras a punto de nieve y se baten las yemas aparte, añadiéndoles sal y pimienta. Una vez batidas se mezclan cuidadosamente claras y yemas. La textura final de la mezcla debe ser espumosa, como el punto de nieve.
7. Ponemos a calentar la olla a fuego fuerte, y en cuanto alcance una buena temperatura para freír, reducimos la potencia y dejamos que se vayan pochando el ajo y la cebolla a fuego lento durante unos 15 minutos, hasta que la cebolla quede transparente y blanda.
8. Incorporamos a la olla el bacalao desmigado y dejamos que se fría durante unos 3 minutos, removiendo. A continuación añadimos las aceitunas y freímos otros 3 minutos, removiendo. Añadimos perejil picado muy fino y las patatas paja. Removemos un poco y mezclamos todos los ingredientes. Por último añadimos el huevo batido.
9. Removemos la mezcla hasta que adquiera la textura deseada, en la que todos los ingredientes están muy entremezclados y dorados por una fina capa de huevo. En función de los gustos, puede quedar más o menos jugoso dependiendo del tiempo que dejemos que se dore el huevo.

En Portugal es frecuente presentar este plato decorado con más aceitunas y perejil, aunque según nos indica Aldo, queda un poco cargado, así que ahí lo dejamos a vuestro gusto.

Que lo pongáis en práctica y lo disfrutéis. ¡Muchas gracias Aldo por compartir esta receta!

viernes, 25 de enero de 2013

Rollitos de pechuga de pollo rellenos


Si hay un clásico entre las recetas de esta casa, es este plato. Basado en la receta de pavo relleno de Matilde Felpeto, nuestra versión mini con pechuga de pollo es un plato fácil de preparar, riquísimo y muy socorrido, ya que se puede calentar de un día para otro y aún está más rico. Es ligero y perfecto para llevar al trabajo cortadito, ya que admite el recalentado en microondas. Nos encanta acompañado de arroz basmati, aunque también le van muy bien unas patatas fritas y una ensalada.

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 50 min

Necesitas (para 4 raciones):
2 pechugas de pollo más bien grandes (o de pavo)
2 lonchas de jamón serrano
4 pimientitos de piquillo asados
Aceitunas verdes (podéis deshuesarlas o utilizar sin hueso, que os ahorrará tiempo).
1 huevo (opcional, si queréis añadir tortilla al relleno)
1 cebolla mediana
1 diente de ajo
1 vaso de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
Pimienta negra
Sal
Hilo de bridar carne

Cómo se hace:
1. Limpiar las pechugas de posible grasa que puedan traer adherida y abrirlas para que queden lo más extendidas posible (como un filete). Mi truco es abrirlas longitudinalmente con un cuchillo largo, primero de derecha a izquierda, y luego de izquierda a derecha para terminar de abrirla (un corte en S). Esto dependerá de la forma y tamaño de las pechugas, debemos intentar que nos queden unos filetes que podamos enrollar, pero no excesivamente finos.
2. Salpimentar el interior de los filetes y colocar cuidadosamente primero una loncha de jamón serrano, a continuación uno o dos pimientos asados abiertos y extendidos y por último las aceitunas. Opcionalmente podéis batir un huevo y hacer una pequeña tortilla francesa pasándolo por la sartén. Esta se trocea en tiras alargadas y se añaden al relleno.
3. Enrollar las pechugas. Debéis hacer un rollo apretadito procurando que no sobresalga nada del relleno y atarlo con el hilo de cocina. Primero un nudo en un extremo, tiráis del hilo y hacéis otro nudo en el medio, y un último nudo en el otro extremo. Por último, cerrar las puntas y atar para que queden los rollitos sólo con pechuga por fuera y bien atados.
4. En una olla de guisar poner una base de aceite de oliva. Picar la cebolla y el ajo en trocitos pequeños y añadirlos a la olla. Darle unas vueltas en frío para que se empapen bien del aceite, así no se quemarán tan fácilmente. Poner a fuego fuerte y dorar en el aceite los rollitos, junto con la cebolla y el ajo. Ir dándole vueltas hasta que estén bien dorados por fuera con cuidado de que no se peguen.
5. Cuando estén dorados los rollitos, bajar a fuego medio, añadir medio vaso de vino blanco y medio de agua y dejar medio tapada la olla mientras se van haciendo durante 20-25 minutos.
6. Pasado ese tiempo, sacar los rollitos, desatarlos y cortarlos transversalmente. Podéis dejar la salsa tal cual o batirla para que se deshaga el ajo y la cebolla, quedará más presentable y deliciosa. Servir 3 trocitos por plato acompañados de arroz basmati con la salsa por encima y más salsa aparte para que añadan los comensales a su gusto.

El relleno admite variaciones, también podéis añadir setas, por ejemplo. Y en cuanto la salsa, si no tenéis vino blanco podéis utilizar también cerveza. ¡Ya veréis como tienen éxito!.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Pizza Campanese, con grelos, panceta y Ricotta

Receta: Aldo Barreiro

La idea de cocinar algún tipo de masa acompañada de carne, pescado o vegetales sobre ella o en forma de relleno, es común a muchas culturas. En todo el mundo encontramos ejemplos de platos preparados de esta forma: pizzas, empanadas, burritos, galettes, dumplings, blinis... aunque son muy diferentes en el resultado, suelen ser platos populares y que gustan a casi todos. La pizza es original de la cocina napolitana y su popularidad ha hecho que se extienda por todo el mundo en una infinidad de variantes. Sin embargo, la pizza napolitana sigue siendo única, y por ello desde el año 2010, cuenta con la denominación europea de Especialidad Tradicional Garantizada.

En UTA os propondremos varias ideas para que preparéis deliciosas pizzas caseras, que aunque no sean comparables a la auténtica pizza napolitana de masa finísima y cocinada en horno de leña, seguro que triunfarán. La receta que os traemos hoy es de Aldo, y está inspirada en una pizza que él probó durante una estancia en Nápoles, la capital de la región de Campania, en el sur de Italia y siempre dice que es una de las más ricas que probó. Los cime di rapa son las hojas de los nabos en el momento en que van a florecer, lo que en Galicia conocemos como grelos. Los grelos se consumen en pocos lugares de Europa destacando Galicia, el norte de Portugal y el sur de Italia.

El sabor amargo característico de los grelos en contraste con la cremosidad del queso Ricotta resulta delicioso, ¡ya nos contaréis!.

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 1h 45min (incluyendo el tiempo de reposo de la masa)

Necesitáis:
Para la masa
350-400 g de harina de fuerza o mitad normal, mitad fuerza (harina tipo 55) o también podéis utilizar una harina especial para pizzas.
1/2 taza de leche desnatada.
1/2 taza de vino blanco.
Levadura de panadería. Sirve la deshidratada de panadero que se comercializa en sobres.
Una pizca de sal.

Para los ingredientes
Salsa de tomate (si la tenéis natural, mejor, sino una sin aditivos preferentemente).
150 g de queso mozzarella para pizza rallado.
Un manojo de grelos.
Un trocito de panceta curada o cocida o panceta en lonchas.
1 tarrina de 250 g de queso Ricotta

Cómo se hace:
1. Primero se prepara la masa para la pizza. Para ello, ponemos la harina en un bol mezclada ligeramente con la levadura, hacemos un hueco en el centro y vertemos el líquido, es decir, la leche y el vino. Añadimos la sal. Removemos con una cuchara de madera poco a poco para que la harina vaya absorbiendo el líquido y cuando veamos que se puede manipular con los dedos, la ponemos en una superficie para amasar espolvoreándola un poco de harina. La vamos amasando con las manos hasta que quede uniforme y manejable. La masa debe estar blanda sin quedarse pegada. La dejamos con forma de una bola, hacemos un corte en cruz con un cuchillo, la tapamos con un pañito holgado y la dejamos reposar 45 minutos a 1 hora para que suba.
2. Mientras la masa sube, lavamos los grelos, descartamos los tallos gordos y las hojas que puedan estar más estropeadas. Cocemos los grelos en agua hirviendo con un poco de sal. Para echarlos en la olla, se dobla el manojo por la mitad y se retuerce hasta que se rompa. Dejamos cocer durante 10 minutos, los sacamos y los dejamos escurrir un poco.
3. Ponemos el horno a precalentar a 220 grados. Preparamos la masa de la pizza extendiéndola con un rodillo de forma rectangular, procurando que quede lo más fina posible. Colocamos la masa delicadamente sobre la bandeja del horno previamente engrasada con aceite de oliva.
4. Preparamos la base de la pizza con salsa de tomate y queso mozarella. Añadimos los grelos y la panceta cortada en trocitos (poner una cantidad al gusto). Metemos la pizza en el horno y la dejamos cocer durante 10 a 15 minutos.
5. Pasado ese tiempo untamos la pizza con queso Ricotta, mezclándolo un poco con los grelos y la panceta, volvemos a meter en el horno aproximadamente 5 minutos hasta que la masa esté hecha. Los tiempos dependen del horno, pero no debemos dejar mucho tiempo el Ricotta en el horno, porque se seca y pierde la cremosidad.

¡A disfrutar!

martes, 4 de diciembre de 2012

Berenjenas rellenas de carne de ternera


¡Hola de nuevo a los amigos y amigas de Un Toque de Azafrán!. En esta ocasión os presento un plato muy fácil de hacer, con uno de mis vegetales preferidos: la berenjena. Esta es una versión rellena de carne de ternera. La he condimentado con especias, y la he cocinado siguiendo las indicaciones de la versión a la turca de Mikel Iturriaga (El Comidista), uno de mis blogs preferidos que os recomiendo, al igual que su libro de recetas. Podéis prescindir tanto de la canela, como del tomate triturado si preferís una versión más sencilla, ya que el tomate enmascara bastante los sabores. Este plato facilísimo y admite bien el recalentado en horno o microondas.

Necesitas (para 2 personas):
1 berenjena de tamaño medio
200 g de carne picada de ternera (os recomiendo que elijáis la carne que os guste en la tienda para que os la piquen en el momento, o bien una envasada del día).
100 g de tomate triturado
1/2 cebolla grande
1 diente de ajo (o menos si no os gusta el sabor)
1 cucharadilla de pimentón dulce
1 cucharadilla de canela (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
Un chorrito de zumo de limón
Queso parmiggiano
Pimenta negra
Sal

Cómo se hace:
1. Lavar las berenjenas, cortarles el tallo, cortarlas por la mitad y pincelarlas con aceite de oliva. Colocar las dos mitades boca abajo sobre la plancha a fuego medio par que se ablanden. Poco a poco veréis como va cambiando algo de color por la parte externa, hasta que ha ablandado lo suficiente (20-30 minutos). Comprobad que no se os quema, si es así, bajad el fuego para que se haga más lentamente.
2. Cortar la cebolla y el ajo en trocitos pequeños, tipo brunoise, y rehogar en la sartén con un poco de aceite a fuego medio. Cuando veáis que está transparente añadís la pimienta y la canela y lo dejáis unos minutos más.
3. Subir un poco el fuego e incorporar la carne. Separar los trozos que se van formando con una espátula o cuchara de madera y dejar que se haga bien durante unos 10 minutos. Añadir el tomate triturado removiendo suavemente y si es necesario, un chorrito de agua. Dejar que se cueza la mezcla durante 10 minutos más a fuego suave y salpimentar.
4. Precalentar el horno a 180° C.
5. Vaciar las dos mitades de la berenjena ayudándonos con una cuchara o cuchillo, con cuidado de dejar  aproximadamente 1 cm de la pulpa pegada a la piel. Trocear la pulpa que hemos extraído en cuadraditos y mezclarlos con la carne. 
6. Rellenar las berenjenas vacías con la mezcla y colocar con cuidado en una bandeja de horno profunda (tipo cerámica o pyrex) con una base de agua a la que habremos añadido un chorrito de limón. Introducir en el horno con función normal y hornear durante 20 minutos. Espolvorear con queso parmesano (mejor si es rallado en el momento). Gratinar durante 2 minutos más.
7. Recomiendo servir acompañadas de ensalada de lechuga con cebolla aliñada con aceite de oliva y vinagre balsámico de Módena, y un poco de arroz basmati.

Próximamente os daré ideas para hacer una versión más ligera con calabacines. ¡Estad atentos!.

martes, 27 de noviembre de 2012

Solomillo de cerdo asado con patatas


El solomillo de cerdo es una carne muy fácil de preparar al horno, que resulta riquísima y es una opción más económica que el solomillo de ternera. Normalmente lo encontramos en el supermercado listo para asar entero, sólo lo tenemos que adobar un poco y condimentar con romero y tomillo, si nos gusta el sabor, o simplemente con ajo y perejil, sal y pimienta. En este caso lo acompañamos de patatas asadas y membrillo que teníamos en conserva, ya que el toque dulce de las frutas le queda muy bien al lomo de cerdo. La conserva de membrillo es una receta de Matilde Felpeto y está delicioso, pero podéis también acompañarlo de manzanas, ciruelas u otras frutas, incluso añadir castañas asadas, ahora que están en temporada. Es un plato que admite el recalentado, por si os lo tenéis que llevar en un tupper, cortadito en lonchas con su salsa y guarnición. También, con lo que os sobre se pueden cortar lonchas más finas en frío y hacer unos deliciosos bocadillos o sandwiches acompañado con lechuga y tomate o solo con pan. La receta es de mamá, y tiene algunos truquitos para que quede más tierno y sabroso...

Necesitáis (para 4 raciones)
Para la carne:
1 solomillo de cerdo
Aceite de oliva vírgen extra
Mantequilla
Perejil
Ajo
Condimento de hiervas provenzales (opcional)
Pimienta
Sal (normal o especial condimentada, yo he utilizado sal aromatizada Salarom de Cannamela, ricetta emiliana, que me trajo Silvia de Italia)
Un poco de zumo de limón
Frutos para acompañar (membrillo, ciruelas pasas, castañas, manzana...)

Para las patatas:
6 patatas adecuadas para asar (o más si son pequeñas)
Aceite de oliva vírgen extra
Vino blanco
Condimento de hiervas provenzales
Pimentón de la vera
Azafrán en hebra o molido
Perejil
Ajo
Sal

Cómo se hace:
1. Lo primero es adobar la carne unas horas antes de cocinarla: en un mortero ponemos dos dientes de ajo y unas hojitas de perejil, un poco de pimienta molida y lo machacamos. Repartimos la mitad de la mezcla sobre la superficie de la carne y la dejamos tapadita con un film en la propia bandeja donde lo vamos a asar.
3. Precalentamos el horno a 200° C. Preparamos las patatas cortándolas en trozos no muy pequeños, y extendiendo el resto del ajo y perejil sobre ellas. Añadimos sal. En el mismo mortero ponemos medio vasito de vino blanco, unas hebras de azafrán una pizca de pimentón y removemos, añadimos unos 100 ml de aceite de oliva y removemos. Vertemos la mezcla sobre las patatas, espolvoreamos con las hiervas provenzales y las metemos al horno. Tened en cuenta que más tarde habrá que meter la carne. Las patatas necesitan al menos 75 minutos, por eso las metemos antes.
2. Mientras se van haciendo las patatas retiramos el ajo de la superficie de la carne, ya que sino se quemaría y la salpimentamos bien. En una sartén ponemos una capa fina de aceite de oliva y una nuez de mantequilla y calentamos removiendo con una cuchara de madera con cuidado de que no se queme y cuando esté en el momento que empieza a humear ligeramente lo vertemos sobre la carne. Esto "sellará" la carne haciendo que no pierda el jugo al asarse y quedará  más rica.  ¡Mucho cuidado con el aceite caliente!
3. Ponemos las frutas alrededor de la carne y cuando hayan pasado 25 minutos desde que metimos las patatas, lo introducimos en el horno donde deberá asarse durante 40-50 minutos. El tiempo dependerá como siempre del horno, pero no os debe quedar muy seco, así que os recomiendo que a los 40 minutos lo pinchéis un poco para comprobar si está. Estará perfecto cuando esté asado y dorado por fuera y con un color ligeramente rosado en el centro. En mi horno le hacen falta 50 minutos, también depende del tamaño del solomillo, así que ya sabéis... "prueba de ensayo y error".
4. Pasado el tiempo, antes de sacarlo del horno podemos añadirle el equivalente a una cucharada sopera de zumo de limón que acentuará el sabor (opcional), dejamos un minuto más y lo retiramos. Servimos cortado en lonchas con su salsa, las frutas y las patatas que estarán listas al mismo tiempo si habéis calculado bien...

¡Que disfrutéis de este delicioso plato! Próximamente publicaremos más recetas de carne y distintas opciones para cocinar las carnes.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Bacalao a la Manchega


Esta receta forma parte de una serie de recetas para preparar bacalao que voy a ir publicando. Como algunos sabéis vivo en el país do bacalhau. En Portugal hay mil formas de prepararlo, casi todas deliciosas, aunque me quedo con el Bacalhau grelhado (a la brasa) con cebolla, aceitunas negras y abundante aceite de oliva. Además en las tiendas se pueden encontrar muchas variedades en función de la receta que queramos preparar: en postas, lomos, salado, congelado y desalado, desmigado, más fino, más grueso, más seco, más jugoso, etc. En este caso la receta es española, es una receta de la Mancha que vi en el fantástico blog de Su, Webos Fritos, pero después de hacerla un par de veces he cambiado algunas cosas. Para hacerla utilicé un lomo de bacalao, que es la parte más gruesa y tierna, pero podéis utilizar postas. Este que compré yo viene congelado y ya desalado. Si tenéis que desalarlo mejor que consultéis el procedimiento y tiempo, por ejemplo aquí. El bacalao es un pescado blanco, bajo en grasa y muy rico en proteínas y vitaminas, además de minerales como el potasio y sodio por el contenido en sal. Prometo poner muchas más recetas ¡incluido el ya famoso bacalao al horno de Aldo que le sale espectacular!. De momento aquí va esta receta que recomiendo para invierno.

Necesitas (para 2 personas):
2 lomos de bacalao o 160 g de bacalao desalado y blanco
1 tomate grande o 2 si son más pequeños
1 pimiento rojo
1 diente de ajo
1/2 cebolla grande
Una cucharadita de pimentón
Un poco de perejil
1 patata grande o 2 más pequeñas
Unas hebras de azafrán tostado
1/2 taza de agua
50 ml de aceite de oliva virgen extra
Un poco de miga de pan blanco tierno (opcional)
2 huevos poché
Sal

Cómo se hace:
1. Cuando compro bacalao congelado lo dejo por la mañana, si voy a cocinarlo al mediodía, metido en un bol tapado con agua a temperatura ambiente, para que se vaya descongelado lentamente y quede jugoso. Así que cuando lo vayamos a cocinar lo sacamos del agua y lo metemos en una cazuela con agua hirviendo, escaldándolo unos minutos para facilitar el proceso de quitar las espinas y la piel. A continuación lo retiramos con una espumadera a un plato o escurridor.
2. En un cazo con agua caliente ponemos a cocer las patatas con la piel y las retiramos cuando estén casi cocidas, pero no completamente, las dejamos enfriar y les quitamos la piel. Las cortamos en trocitos medianos.
3. Mientras se van cociendo el bacalao y las patatas, en una sartén ponemos el aceite a calentar y pochamos la cebolla y el ajo cortado en trocitos pequeños. Lo hacemos a fuego medio para que se vaya haciendo poco a poco.
4. Pelamos los tomates, los cortamos en trozos medianos y los escurrimos un poco. Limpiamos y cortamos los pimientos en tiras.
5. Tostamos un poco las hebras de azafrán poniéndolas unos segundos en una superficie caliente.
6. Retiramos la piel y espinas al bacalao con cuidado de no deshacerlo en exceso y los trozos que nos quedan los cortamos en cuadraditos medianos. Que no quede muy deshecho, porque entonces se mezcla todo y pierde la gracia
7. En la misma sartén donde tenemos la cebolla y el ajo, añadimos los trozos de bacalao, el tomate y los pimientos y lo rehogamos 5 minutos. Agregamos las patatas, la media taza de agua caliente, el pimentón y el azafrán. Rectificamos de sal si es necesario y continuamos rehogando todo. Si os gusta que el guiso quede más espeso aquí le añadiríais la miga de pan removiendo un poco, yo me salté este paso.
8. Servís en unas cazuelitas de barro acompañado con unos huevos poché. Para hacerlos cortáis unos cuadrados de film transparente, los pincelais con una gota de aceite de oliva, los introducís en unas tacitas de café expresso y cascais un huevo en cada taza, añadís una pizca de sal y de orégano, hacéis un hatillo con el film y lo atáis con cordel de cocina fuertemente. Los metemos en agua hirviéndo durante unos minutos (más o menos dependiendo de si os gusta más o menos cuajado, yo los hago durante 4 minutos). Cuando los saquéis, cortáis el hatillo y colocáis el huevo cuidadosamente sobre cada plato.

Espero que lo pongáis en práctica y que os guste.