miércoles, 26 de diciembre de 2012

Pizza Campanese, con grelos, panceta y Ricotta

Receta: Aldo Barreiro

La idea de cocinar algún tipo de masa acompañada de carne, pescado o vegetales sobre ella o en forma de relleno, es común a muchas culturas. En todo el mundo encontramos ejemplos de platos preparados de esta forma: pizzas, empanadas, burritos, galettes, dumplings, blinis... aunque son muy diferentes en el resultado, suelen ser platos populares y que gustan a casi todos. La pizza es original de la cocina napolitana y su popularidad ha hecho que se extienda por todo el mundo en una infinidad de variantes. Sin embargo, la pizza napolitana sigue siendo única, y por ello desde el año 2010, cuenta con la denominación europea de Especialidad Tradicional Garantizada.

En UTA os propondremos varias ideas para que preparéis deliciosas pizzas caseras, que aunque no sean comparables a la auténtica pizza napolitana de masa finísima y cocinada en horno de leña, seguro que triunfarán. La receta que os traemos hoy es de Aldo, y está inspirada en una pizza que él probó durante una estancia en Nápoles, la capital de la región de Campania, en el sur de Italia y siempre dice que es una de las más ricas que probó. Los cime di rapa son las hojas de los nabos en el momento en que van a florecer, lo que en Galicia conocemos como grelos. Los grelos se consumen en pocos lugares de Europa destacando Galicia, el norte de Portugal y el sur de Italia.

El sabor amargo característico de los grelos en contraste con la cremosidad del queso Ricotta resulta delicioso, ¡ya nos contaréis!.

Dificultad: baja

Tiempo de preparación: 1h 45min (incluyendo el tiempo de reposo de la masa)

Necesitáis:
Para la masa
350-400 g de harina de fuerza o mitad normal, mitad fuerza (harina tipo 55) o también podéis utilizar una harina especial para pizzas.
1/2 taza de leche desnatada.
1/2 taza de vino blanco.
Levadura de panadería. Sirve la deshidratada de panadero que se comercializa en sobres.
Una pizca de sal.

Para los ingredientes
Salsa de tomate (si la tenéis natural, mejor, sino una sin aditivos preferentemente).
150 g de queso mozzarella para pizza rallado.
Un manojo de grelos.
Un trocito de panceta curada o cocida o panceta en lonchas.
1 tarrina de 250 g de queso Ricotta

Cómo se hace:
1. Primero se prepara la masa para la pizza. Para ello, ponemos la harina en un bol mezclada ligeramente con la levadura, hacemos un hueco en el centro y vertemos el líquido, es decir, la leche y el vino. Añadimos la sal. Removemos con una cuchara de madera poco a poco para que la harina vaya absorbiendo el líquido y cuando veamos que se puede manipular con los dedos, la ponemos en una superficie para amasar espolvoreándola un poco de harina. La vamos amasando con las manos hasta que quede uniforme y manejable. La masa debe estar blanda sin quedarse pegada. La dejamos con forma de una bola, hacemos un corte en cruz con un cuchillo, la tapamos con un pañito holgado y la dejamos reposar 45 minutos a 1 hora para que suba.
2. Mientras la masa sube, lavamos los grelos, descartamos los tallos gordos y las hojas que puedan estar más estropeadas. Cocemos los grelos en agua hirviendo con un poco de sal. Para echarlos en la olla, se dobla el manojo por la mitad y se retuerce hasta que se rompa. Dejamos cocer durante 10 minutos, los sacamos y los dejamos escurrir un poco.
3. Ponemos el horno a precalentar a 220 grados. Preparamos la masa de la pizza extendiéndola con un rodillo de forma rectangular, procurando que quede lo más fina posible. Colocamos la masa delicadamente sobre la bandeja del horno previamente engrasada con aceite de oliva.
4. Preparamos la base de la pizza con salsa de tomate y queso mozarella. Añadimos los grelos y la panceta cortada en trocitos (poner una cantidad al gusto). Metemos la pizza en el horno y la dejamos cocer durante 10 a 15 minutos.
5. Pasado ese tiempo untamos la pizza con queso Ricotta, mezclándolo un poco con los grelos y la panceta, volvemos a meter en el horno aproximadamente 5 minutos hasta que la masa esté hecha. Los tiempos dependen del horno, pero no debemos dejar mucho tiempo el Ricotta en el horno, porque se seca y pierde la cremosidad.

¡A disfrutar!

sábado, 22 de diciembre de 2012

Croquetas..¡de bacalao!


¡Buenos días a todos los amigos de UTA! Antes de nada, queremos dar las gracias por la acogida que ha tenido este sencillo cuaderno de recetas online, estamos muy contentas y esperamos seguir creciendo en recetas y lectores. En esta ocasión traemos una receta de las populares croquetas, en versión casera y de bacalao. Ya os adelanté que iba a publicar una serie de recetas para sacar partido al bacalao, más que nada porque aquí lo tengo en abundancia y, por qué no decirlo, ¡me encanta!. Las croquetas son sencillas de hacer, sin embargo, no siempre están crujientes por fuera, poco aceitosas y con el relleno delicioso. Seguro que muchos estáis pesando "a mi madre le quedan así", pues eso es exactamente lo que yo pienso, las croquetas de bacalao de mamá son mis favoritas y por eso he decidido preguntarle el secreto para que queden tan ricas y compartir la receta. Espero que la pongáis en práctica, ya sea con bacalao u otro ingrediente que os guste.

Necesitas (para unas 30 croquetas, dependiendo del tamaño):
300 g de bacalao desmigado y desalado
100 g de harina
600 ml de leche
1 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cebolla pequeña
1 nuez moscada
Perejil
Sal
Pan rallado
1 huevo

Cómo se hace:
1. En una olla o sartén profunda ponemos un chorrito de aceite de oliva y la cebolla cortada muy fina, estilo brunoise. Dejamos que se vaya pochando a fuego medio.
2. Añadimos el bacalao bien escurrido y sofreímos la mezcla, añadimos un ramillete de perejil picado, que le aportará un sabor estupendo a las croquetas de pescado.
3. Batimos con unas varillas la leche con la harina hasta obtener una mezcla homogénea y lo incorporamos al bacalao removiendo cuidadosamente con una espátula o cuchara de madera, rallamos un poquito de nuez moscada (o una cucharadita de café de nuez moscada molida).
4. Seguimos removiendo despacio y a fuego medio durante aproximadamente 30 minutos para que vaya espesando la bechamel, hasta que quede consistente pero cremosa. Retiramos del fuego, dejamos que enfríe un poco a temperatura ambiente, tapamos con un film y dejamos reposar unas horas o hasta el día siguiente en la nevera.
5. Una vez pasado el tiempo de reposo modelamos las croquetas, con la clásica forma alargada o redondas. Podemos ayudarnos de una cuchara de medir para asegurarnos de que tomamos siempre una cantidad parecida de la bechamel. Les damos forma con las manos apretándolas un poco para que no se dehagan y las rebozamos en harina, huevo batido y pan rallado.
6. Las podemos freír al momento o ir guardando en una tartera o recipiente para congelar. En el momento de hacerlas, podemos sacarlas del congelador y freírlas al momento.
7. Las freímos con abundante aceite muy caliente hasta que queden bien doradas, y las escurrimos un poco en papel de cocina.

Degustar bien calentitas. ¡Qué las disfrutéis!

jueves, 13 de diciembre de 2012

Rollitos de primavera con gambas (versión occidental)

Foto: Silvia Casal

Hoy os traigo una receta de inspiración oriental. Esta receta me parece ideal para un aperitivo entre amigos porque es original, apetitosa y se puede preparar con antelación; así, mientras se calienta en el horno, podemos disfrutar de la conversación sin aislarnos en la cocina ;). Existen muchas versiones de los rollitos de primavera, en ésta ocasión los preparé con gambas pero también se pueden realizar completamente vegetarianos. La pasta filo la podeis encontrar en los grandes supermercados en la sección de masas frescas o congeladas. Los he cocinado al horno porque resultan  igualmente crujientes pero más ligeros que fritos en aceite.

Necesitas :  (para 12 rollitos)
Pasta filo (4 hojas)
1 puerro
2 zanahorias

1 calabacín
1/2 col blanca 
12 colas de gamba
1 huevo
1 cucharada de salsa de soja
Aceite de oliva (o aceite vegetal, incluso aceite de gengibre si os gusta)

1 cucharadita de hierbas de Provenza
Sal
Palillos para brochetas

Cómo se hace:  
1. Lavar bien las verduras y cortarlas en juliana. Calentar 2 cucharadas de aceite en un wok o en su defecto, en una sartén. Salar y rehogar las verduras durante unos 10 minutos hasta que estén jugosas pero aún crujientes. Si veis que se secan mucho añadir un poco de agua caliente. Al final de la cocción, añadir una cucharada de salsa de soja y dejar enfriar. 
2. Lavar y pelar las gambas, insertarlas en los palillos de brocheta longitudinalmente, así no se curvarán y será más fácil montar los rollitos. Pintar una plancha con aceite y cuando esté bien caliente pasamos las gambas entre uno y dos minutos por cada lado. Salar y espolvorear con hierbas provenzales.
3. Cortar la pasta filo en cuadrados de unos 10 a 12 cm. Para cada rollito utilizaremos 4 cuadrados de pasta dispuestos uno encima del otro. Colocar el relleno (las verduras y una gamba) en el centro del cuadrado y doblar primero los bordes laterales, y a continuación cerrar el rollito enrollándolo. Sellar bien los bordes utilizando un huevo batido para que no se abran en el horno.
4. Engrasar con aceite una fuente para el horno y colocar los rollitos. Pintarlos con un poco de aceite y hornearlos a 180 grados hasta que tomen color, unos 10 minutos. Yo utilizo el horno con función ventilador por arriba y por abajo y quedan muy crujientes. Si no lo tenéis, en horno normal con calor por arriba y por abajo.
5. Servir bien calientes y acompañados de salsa agridulce o salsa de soja.
 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tarta crujiente de almendras y Ricotta

Foto y Receta: Loretta Polo

Gracias a las redes sociales como Facebook e Instagram hemos aprendido a comer también con los ojos :). Últimamente Loretta nos deleita con fantásticas creaciones culinarias que tenemos el placer de compartir a través de la red. Esta tarta me parece perfecta como postre para una cena pero sobretodo para el café de media tarde; ¡cómo me gusta ese momento del día!. El toque crujiente de las almendras contrasta con la cremosidad que le da el queso de ricotta y hace de este dulce un auténtico manjar. ¡Muchas gracias Loretta por la receta! 

Necesitas:
Para la masa
La ralladura de un limón
80 g de azúcar
300 g de harina adecuada para repostería
1 huevo entero
1 yema
130 g de mantequilla (cortada en cuadraditos y a temperatura ambiente)
1/2 sobre de levadura tipo Royal
Una pizca de sal

Para el relleno
150 g de amaretti (galletas de almendras) desmenuzadas
150gr de almendras tostadas cortadas en trozos
250g de ricotta (queso fresco)
1 huevo

Cómo se hace:  
1. Encendemos el horno a 180°
2. Tamizamos la harina con la levadura y unimos el resto de los ingredientes amasando rápidamente. Una vez obtenida una consistencia homogénea formamos una bola, la cubrimos con film transparente y la dejamos reposar 30 minutos en el frigofico.
3. Mezclamos los ingredientes del relleno formando una crema.
4. Extendemos la masa y la colocamos en un molde de unos 28 cm de diámetro previamante engrasado o cubierto con papel de hornear. Reservamos un poco de la masa. Ponemos el relleno y creamos el borde con la masa. Desmigajamos por encima del relleno la masa que hemos reservado.
5. Horneamos 30-35 minutos.
6. Espolvoreamos con azúcar glas.

martes, 4 de diciembre de 2012

Berenjenas rellenas de carne de ternera


¡Hola de nuevo a los amigos y amigas de Un Toque de Azafrán!. En esta ocasión os presento un plato muy fácil de hacer, con uno de mis vegetales preferidos: la berenjena. Esta es una versión rellena de carne de ternera. La he condimentado con especias, y la he cocinado siguiendo las indicaciones de la versión a la turca de Mikel Iturriaga (El Comidista), uno de mis blogs preferidos que os recomiendo, al igual que su libro de recetas. Podéis prescindir tanto de la canela, como del tomate triturado si preferís una versión más sencilla, ya que el tomate enmascara bastante los sabores. Este plato facilísimo y admite bien el recalentado en horno o microondas.

Necesitas (para 2 personas):
1 berenjena de tamaño medio
200 g de carne picada de ternera (os recomiendo que elijáis la carne que os guste en la tienda para que os la piquen en el momento, o bien una envasada del día).
100 g de tomate triturado
1/2 cebolla grande
1 diente de ajo (o menos si no os gusta el sabor)
1 cucharadilla de pimentón dulce
1 cucharadilla de canela (opcional)
Aceite de oliva virgen extra
Un chorrito de zumo de limón
Queso parmiggiano
Pimenta negra
Sal

Cómo se hace:
1. Lavar las berenjenas, cortarles el tallo, cortarlas por la mitad y pincelarlas con aceite de oliva. Colocar las dos mitades boca abajo sobre la plancha a fuego medio par que se ablanden. Poco a poco veréis como va cambiando algo de color por la parte externa, hasta que ha ablandado lo suficiente (20-30 minutos). Comprobad que no se os quema, si es así, bajad el fuego para que se haga más lentamente.
2. Cortar la cebolla y el ajo en trocitos pequeños, tipo brunoise, y rehogar en la sartén con un poco de aceite a fuego medio. Cuando veáis que está transparente añadís la pimienta y la canela y lo dejáis unos minutos más.
3. Subir un poco el fuego e incorporar la carne. Separar los trozos que se van formando con una espátula o cuchara de madera y dejar que se haga bien durante unos 10 minutos. Añadir el tomate triturado removiendo suavemente y si es necesario, un chorrito de agua. Dejar que se cueza la mezcla durante 10 minutos más a fuego suave y salpimentar.
4. Precalentar el horno a 180° C.
5. Vaciar las dos mitades de la berenjena ayudándonos con una cuchara o cuchillo, con cuidado de dejar  aproximadamente 1 cm de la pulpa pegada a la piel. Trocear la pulpa que hemos extraído en cuadraditos y mezclarlos con la carne. 
6. Rellenar las berenjenas vacías con la mezcla y colocar con cuidado en una bandeja de horno profunda (tipo cerámica o pyrex) con una base de agua a la que habremos añadido un chorrito de limón. Introducir en el horno con función normal y hornear durante 20 minutos. Espolvorear con queso parmesano (mejor si es rallado en el momento). Gratinar durante 2 minutos más.
7. Recomiendo servir acompañadas de ensalada de lechuga con cebolla aliñada con aceite de oliva y vinagre balsámico de Módena, y un poco de arroz basmati.

Próximamente os daré ideas para hacer una versión más ligera con calabacines. ¡Estad atentos!.

martes, 27 de noviembre de 2012

Solomillo de cerdo asado con patatas


El solomillo de cerdo es una carne muy fácil de preparar al horno, que resulta riquísima y es una opción más económica que el solomillo de ternera. Normalmente lo encontramos en el supermercado listo para asar entero, sólo lo tenemos que adobar un poco y condimentar con romero y tomillo, si nos gusta el sabor, o simplemente con ajo y perejil, sal y pimienta. En este caso lo acompañamos de patatas asadas y membrillo que teníamos en conserva, ya que el toque dulce de las frutas le queda muy bien al lomo de cerdo. La conserva de membrillo es una receta de Matilde Felpeto y está delicioso, pero podéis también acompañarlo de manzanas, ciruelas u otras frutas, incluso añadir castañas asadas, ahora que están en temporada. Es un plato que admite el recalentado, por si os lo tenéis que llevar en un tupper, cortadito en lonchas con su salsa y guarnición. También, con lo que os sobre se pueden cortar lonchas más finas en frío y hacer unos deliciosos bocadillos o sandwiches acompañado con lechuga y tomate o solo con pan. La receta es de mamá, y tiene algunos truquitos para que quede más tierno y sabroso...

Necesitáis (para 4 raciones)
Para la carne:
1 solomillo de cerdo
Aceite de oliva vírgen extra
Mantequilla
Perejil
Ajo
Condimento de hiervas provenzales (opcional)
Pimienta
Sal (normal o especial condimentada, yo he utilizado sal aromatizada Salarom de Cannamela, ricetta emiliana, que me trajo Silvia de Italia)
Un poco de zumo de limón
Frutos para acompañar (membrillo, ciruelas pasas, castañas, manzana...)

Para las patatas:
6 patatas adecuadas para asar (o más si son pequeñas)
Aceite de oliva vírgen extra
Vino blanco
Condimento de hiervas provenzales
Pimentón de la vera
Azafrán en hebra o molido
Perejil
Ajo
Sal

Cómo se hace:
1. Lo primero es adobar la carne unas horas antes de cocinarla: en un mortero ponemos dos dientes de ajo y unas hojitas de perejil, un poco de pimienta molida y lo machacamos. Repartimos la mitad de la mezcla sobre la superficie de la carne y la dejamos tapadita con un film en la propia bandeja donde lo vamos a asar.
3. Precalentamos el horno a 200° C. Preparamos las patatas cortándolas en trozos no muy pequeños, y extendiendo el resto del ajo y perejil sobre ellas. Añadimos sal. En el mismo mortero ponemos medio vasito de vino blanco, unas hebras de azafrán una pizca de pimentón y removemos, añadimos unos 100 ml de aceite de oliva y removemos. Vertemos la mezcla sobre las patatas, espolvoreamos con las hiervas provenzales y las metemos al horno. Tened en cuenta que más tarde habrá que meter la carne. Las patatas necesitan al menos 75 minutos, por eso las metemos antes.
2. Mientras se van haciendo las patatas retiramos el ajo de la superficie de la carne, ya que sino se quemaría y la salpimentamos bien. En una sartén ponemos una capa fina de aceite de oliva y una nuez de mantequilla y calentamos removiendo con una cuchara de madera con cuidado de que no se queme y cuando esté en el momento que empieza a humear ligeramente lo vertemos sobre la carne. Esto "sellará" la carne haciendo que no pierda el jugo al asarse y quedará  más rica.  ¡Mucho cuidado con el aceite caliente!
3. Ponemos las frutas alrededor de la carne y cuando hayan pasado 25 minutos desde que metimos las patatas, lo introducimos en el horno donde deberá asarse durante 40-50 minutos. El tiempo dependerá como siempre del horno, pero no os debe quedar muy seco, así que os recomiendo que a los 40 minutos lo pinchéis un poco para comprobar si está. Estará perfecto cuando esté asado y dorado por fuera y con un color ligeramente rosado en el centro. En mi horno le hacen falta 50 minutos, también depende del tamaño del solomillo, así que ya sabéis... "prueba de ensayo y error".
4. Pasado el tiempo, antes de sacarlo del horno podemos añadirle el equivalente a una cucharada sopera de zumo de limón que acentuará el sabor (opcional), dejamos un minuto más y lo retiramos. Servimos cortado en lonchas con su salsa, las frutas y las patatas que estarán listas al mismo tiempo si habéis calculado bien...

¡Que disfrutéis de este delicioso plato! Próximamente publicaremos más recetas de carne y distintas opciones para cocinar las carnes.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Paté de berenjenas


No a todos les gustan las berenjenas ... ¡a mi me encantan en todas sus versiones! Aprovechando la abundancia de esta hortaliza en mi frigo preparé este paté o salsa de berenjenas inspirada en la receta libanesa Babaghannush. Y, será por mi amor por las berenjenas, pero el resultado me gustó mucho. :) Ideal para degustar untándola sobre una rebanada de pan caliente.

Necesitas: 
2 berenjenas grandes
1 diente de ajo (yo prefiero no exagerar con éste ingrediente pero si os gusta podéis poner 2)
1 cucharada de zumo de limón
2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de perejil picado
sal

Cómo  se hace:
1. Cocer las berenjenas en el horno durante 50 minutos / 1 hora a 200°C girándolas de vez en cuando.
2. Dejarlas enfriar cortarlas por la mitad a lo largo y vaciarlas con una cuchara, machacar la pulpa en el mortero con las dos cucharadas de aceite para crear una crema.
3. Añadir el ajo picadito y el zumo del limon, mezclar bien los ingredientes y sazonar a gusto. Decorar con el perejil picado.

Rico, sencillo y versátil. Lo podeis presentar con pan caliente, con verduras crudas o utilizar también para condimentar la pasta fría.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Bacalao a la Manchega


Esta receta forma parte de una serie de recetas para preparar bacalao que voy a ir publicando. Como algunos sabéis vivo en el país do bacalhau. En Portugal hay mil formas de prepararlo, casi todas deliciosas, aunque me quedo con el Bacalhau grelhado (a la brasa) con cebolla, aceitunas negras y abundante aceite de oliva. Además en las tiendas se pueden encontrar muchas variedades en función de la receta que queramos preparar: en postas, lomos, salado, congelado y desalado, desmigado, más fino, más grueso, más seco, más jugoso, etc. En este caso la receta es española, es una receta de la Mancha que vi en el fantástico blog de Su, Webos Fritos, pero después de hacerla un par de veces he cambiado algunas cosas. Para hacerla utilicé un lomo de bacalao, que es la parte más gruesa y tierna, pero podéis utilizar postas. Este que compré yo viene congelado y ya desalado. Si tenéis que desalarlo mejor que consultéis el procedimiento y tiempo, por ejemplo aquí. El bacalao es un pescado blanco, bajo en grasa y muy rico en proteínas y vitaminas, además de minerales como el potasio y sodio por el contenido en sal. Prometo poner muchas más recetas ¡incluido el ya famoso bacalao al horno de Aldo que le sale espectacular!. De momento aquí va esta receta que recomiendo para invierno.

Necesitas (para 2 personas):
2 lomos de bacalao o 160 g de bacalao desalado y blanco
1 tomate grande o 2 si son más pequeños
1 pimiento rojo
1 diente de ajo
1/2 cebolla grande
Una cucharadita de pimentón
Un poco de perejil
1 patata grande o 2 más pequeñas
Unas hebras de azafrán tostado
1/2 taza de agua
50 ml de aceite de oliva virgen extra
Un poco de miga de pan blanco tierno (opcional)
2 huevos poché
Sal

Cómo se hace:
1. Cuando compro bacalao congelado lo dejo por la mañana, si voy a cocinarlo al mediodía, metido en un bol tapado con agua a temperatura ambiente, para que se vaya descongelado lentamente y quede jugoso. Así que cuando lo vayamos a cocinar lo sacamos del agua y lo metemos en una cazuela con agua hirviendo, escaldándolo unos minutos para facilitar el proceso de quitar las espinas y la piel. A continuación lo retiramos con una espumadera a un plato o escurridor.
2. En un cazo con agua caliente ponemos a cocer las patatas con la piel y las retiramos cuando estén casi cocidas, pero no completamente, las dejamos enfriar y les quitamos la piel. Las cortamos en trocitos medianos.
3. Mientras se van cociendo el bacalao y las patatas, en una sartén ponemos el aceite a calentar y pochamos la cebolla y el ajo cortado en trocitos pequeños. Lo hacemos a fuego medio para que se vaya haciendo poco a poco.
4. Pelamos los tomates, los cortamos en trozos medianos y los escurrimos un poco. Limpiamos y cortamos los pimientos en tiras.
5. Tostamos un poco las hebras de azafrán poniéndolas unos segundos en una superficie caliente.
6. Retiramos la piel y espinas al bacalao con cuidado de no deshacerlo en exceso y los trozos que nos quedan los cortamos en cuadraditos medianos. Que no quede muy deshecho, porque entonces se mezcla todo y pierde la gracia
7. En la misma sartén donde tenemos la cebolla y el ajo, añadimos los trozos de bacalao, el tomate y los pimientos y lo rehogamos 5 minutos. Agregamos las patatas, la media taza de agua caliente, el pimentón y el azafrán. Rectificamos de sal si es necesario y continuamos rehogando todo. Si os gusta que el guiso quede más espeso aquí le añadiríais la miga de pan removiendo un poco, yo me salté este paso.
8. Servís en unas cazuelitas de barro acompañado con unos huevos poché. Para hacerlos cortáis unos cuadrados de film transparente, los pincelais con una gota de aceite de oliva, los introducís en unas tacitas de café expresso y cascais un huevo en cada taza, añadís una pizca de sal y de orégano, hacéis un hatillo con el film y lo atáis con cordel de cocina fuertemente. Los metemos en agua hirviéndo durante unos minutos (más o menos dependiendo de si os gusta más o menos cuajado, yo los hago durante 4 minutos). Cuando los saquéis, cortáis el hatillo y colocáis el huevo cuidadosamente sobre cada plato.

Espero que lo pongáis en práctica y que os guste.

martes, 20 de noviembre de 2012

Crema de calabacín


Esta receta se la dedico especialmente a mi querida Lucía, que vive un poco lejos y creo que este plato de crema de verduras calentito le resultará apetecible para las noches de invierno, ¡aquí está!. Esta es una receta facilísima de preparar, realmente no tiene ningún truco especial, sólo necesitamos una batidora. Los ingredientes también admiten modificación a vuestro gusto, por ejemplo, podéis utilizar otro tipo de verdura, añadirle un poco de apio si os gusta el sabor, o un toque picante, podéis suprimir la patata y añadir más calabacín... En definitiva, es una crema de verduras sencilla y que podéis variar, pero a mi esta combinación de ingredientes me funciona bien, queda suave y deliciosa. Por supuesto yo no le pongo nata, ni leche, y además en mi opinión creo que lo estropea (ya estamos...). Tal y como os lo propongo es una receta totalmente vegetariana, sana, económica y baja en calorías, ¿qué más se puede pedir?

Necesitas (4 raciones):
1 calabacín grande o dos más pequeños.
2 puerros
2 patatas medianas
1 zanahoria
Aceite de oliva virgen extra
Un poco de perejil y apio (opcional)
Pimienta
Sal

Cómo se hace:
1. En una olla lo suficientemente grande ponemos un poco de aceite de oliva (que cubra bien el fondo), pelamos y cortamos las verduras en cuadrados no muy pequeños y los vamos añadiendo a la olla y rehogamos unos minutos todo el conjunto a fuego medio-alto dándole vueltas con una cuchara de madera. Hay que tener cuidado de que no se queme por eso es importante darle unas vueltas. Este paso se hace para que quede más sabroso después, no hace falta mucho tiempo, sólo unas cuantas vueltas en el aceite caliente.
2. A continuación añadimos agua, en una cantidad como para casi cubrir los vegetales, sin que llegue a cubrirlos totalmente. No os preocupéis mucho por la cantidad de agua, porque al final se puede dejar que se evaporé si queda demasiado líquida.
3. Subimos el fuego, salpimentamos y cuando rompa a hervir lo bajamos al medio y dejamos que se vaya cociendo lentamente. De vez en cuando removemos la mezcla para que se haga por igual.
4. A los 15 minutos aproximadamente comprobamos si están hechos los vegetales. El punto en que debe estar es cuando somos capaces de cortar todos los vegetales con una cuchara de madera casi sin esfuerzo. Normalmente la zanahoria y la patata tardan un poco más.
5. Batimos la mezcla. Es importante batirlo muy bien, yo empiezo por una velocidad baja y cuando está más triturado lo bato a la velocidad más alta para que quede lo más fina posible, ya que me gusta sin ningún tipo de grumos. Cuando esté totalmente batida y con aspecto cremoso, la probamos para corregir la sal, ya que es muy probable que necesite más sal. También podemos añadir más pimienta.

¡A disfrutar!

Nota: esta crema es perfecta para preparar el día anterior y calentarla para comer, estará igualmente deliciosa. Podéis hacer esta cantidad y si os sobra, comer el resto al día siguiente, aguanta perfectamente en la nevera. Si está muy líquida, dejadla al fuego con la tapa abierta para que se evapore el agua. Si la vais a calentar y veis que ha quedado muy espesa podéis añadir un poco de agua y calentarla.

Pasta con brécol y anchoas


Esta receta es una de mis recetas de pasta invernales preferida, es una versión de la clásica receta de Puglia "Orecchiete con cime di rapa" pero yo sustituyo la pasta fresca con pasta normal que es más ligera :-) macarrón, espirales... la que prefieras pero que sea corta, el espagueti o tallarin no le va. Además tiene otras dos diferencias con la receta original: la primera es que en lugar de brécol se hace con cime di rapa que son los grelos (extremos de los brotes  del nabo donde aparecen las flores), pero para conseguir un plato para cuatro personas necesitaríamos unos cuantos manojos ¡y el brécol es un sustituto perfecto!; en segundo lugar añadimos también a la receta clásica un ingrediente que adoro, las anchoas, que no esconden el sabor del brécol pero hacen que el plato sea mucho más sabroso. Espero que os guste.

Necesitas  (para 4 personas)
320 g de pasta
400 g de brécol
4 anchoas en conserva 
1 diente de ajo 
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cayena (opcional)

Cómo se hace:
1. Se pone a cocer el agua y cuando hierve se añade sal grueso y se echa la pasta y el  brécol, si es una pasta con un tiempo de coción muy  largo espera un poco para añadir el brécol porque se cuece en  unos 8-10 minutos.
2. Mientras  en una sartén con seis cucharadas de aceite sofreimos un diente de ajo, cuando esté dorado lo eliminamos y añadimos las anchoas que vamos esmagando con una cucharada de madera a fuego muy lento para crear una especie de paté (si te gusta picante puedes anadir un poco de cayena a esta mezcla)
3. Cuando la pasta esta al dente la saltamos un par de minutos en la sarten con la crema de anchoas.

Servir bien caliente, podéis acompañarlo con una copa de  vino blanco.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Bizcocho clásico de yogur y limón


Cuando te apetezca merendar algo dulce o tener algo para mojar en el cafecito del desayuno, esta es una buena opción muy fácil de hacer y que siempre queda bien, es perfecto para principiantes. Para las proporciones yo me basé en la receta de Su, de Webos Fritos, un fantástico blog que recomiendo, aunque este es el bizcocho de yogur de Mamá de toda la vida y ella siempre mide los ingredientes con el propio vasito del yogur y lo decora con almendras tostadas, que también le queda muy bien. Como podéis ver también me basé en la sugerencia de presentación de WF, ya que tenía limones de Sisán y hierbabuena en casa.

Necesitas:
3 huevos
250 g de azúcar
1 yogur natural o de limón
250 g de harina adecuada para repostería
1 sobre de levadura (yo utilicé Royal)
100 g de aceite de girasol
Ralladura de limón (rallar la parte más externa)
1 pizca de sal

Cómo se hace:
1. Precalentamos el horno a 180° C en función normal (sin turbo)
2. Batimos los huevo con el azúcar con unas varillas.
3. Añadimos el yogur, la relladura de limón y el aceite y batimos todo.
4. Incorporamos la harina y la levadura previamente tamizadas con un colador grande (¡gracias Mami por regalarme el colador, funciona muy bien!).
5. Añadimos la pizca de sal, lo vertemos en un molde engrasado para que no se pegue y lo metemos en el horno, entre 40 y 50 minutos. El tiempo depende mucho del horno, la receta original dice 40 minutos, pero en el mío hacen falta 50. Podéis pincharlo para comprobar que está hecho. No abráis la puerta del horno y cuando esté listo dejad que enfríe 5 minutos lentamente en el horno con la puerta ligeramente abierta, para que no se hunda. Una vez frío espolvorear con azúcar glacé.

Truquito: para hacer azúcar glacé aromatizado para decorar los bizcochos podéis moler azúcar normal con un molinillo y guardarlo en un bote de cristal con unos trocitos de vainas de vainilla natural, así al decorarlo le daréis un ligero aroma que le da un toque especial. El azúcar glacé que venden suele llevar algún antiapelmazante, por eso prefiero este. Si se apelmaza podéis agitarlo un poco o darle unos toques con un macito de mortero para deshacer los aglomerados.

¡Que lo disfrutéis!